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7
Abr

NFT, ¿Moda pasajera o nuevo paradigma para artistas digitales?

NFT, ¿Moda pasajera o nuevo paradigma para artistas digitales?

Reconozco que estoy un poco rayado con el tema de NFT (Tokens No Fungibles) y me debato entre la idea de si es un timo piramidal que nadie quiere perdérselo, pero que solo sirve para alimentar a los que están bien posicionados en Ethereum (la plataforma de blockchain que lo sostiene) o la idea de “vaya genialidad”. Intentaré dar mi punto de vista.

¿Qué son los NFT?

Pues es un mecanismo que da autenticidad a una creación digital. Se dice no fungibles porque son únicos, indivisibles, transferibles y con la capacidad de probar su escasez, esto es, la rareza que buscan los coleccionistas.

Históricamente, el problema al que se enfrentan los artistas digitales cuando crean una ilustración, video o animación es que, al ser digital, se pueden crear copias exactas y se pierde la noción de cuál es realmente el original, siendo difícil que sus creaciones alcancen la repercusión y el valor de las creaciones físicas. El valor del arte es subjetivo, pero está íntimamente relacionado con la escasez, es decir, con la seguridad de que no hay otro igual.

Pero esto parece que puede estar cambiando con la aparición de la tecnología de cadena de bloques (blockchain) y su registro universal descentralizado ya que hace posible asociar a una creación digital un registro inviolable, a modo de contrato, que demuestra que esa creación es propiedad del comprador.

Este contrato inteligente o token utiliza la plataforma Ethereum. Si no has oído hablar de Ethereum, probablemente hayas oído hablar de Bitcoin. La misma idea; blockchain pero diferente uso. Y aunque Bitcoin trata principalmente de intercambiar dinero, Ethereum es mejor para intercambiar activos. Los NFT se venden en cualquiera de los diversos mercados en línea, donde los creadores pueden «acuñar» (crear un token) para cualquier cosa digital, por rara que esta pueda ser (se están vendiendo por ejemplo los primeros tweets de famosos).

¿Por qué es importante el token?

Un token representa un valor financiero o un activo digital, de forma similar a como las fichas de un casino simbolizan o representan dinero solo para poder usarlas en las distintas máquinas y juegos de azar, en este caso para intercambiar arte, pero que en cualquier momento puedes convertirlo en moneda.

Los tokens son piezas únicas de código que sirve como un registro permanente de su autenticidad y llevan información implícita como la fecha de venta, (garantizará que fue el primero y por lo tanto el original), información del artista o incluso derechos de transacción que recibiría el autor en caso de que vuelva a venderse. Este token se encripta y queda inmutable para que cualquiera pueda consultar la información.

Asociar un token de identidad a una creación digital permite realizar posteriores transacciones y que cualquier pueda verificar la identidad del propietario.

¿Ejemplos de NFT?

Cada día aparecen más y cuando se publique este artículo lo mismo se ha quedado obsoleto, pero alguno de los casos más sonados de las últimas semanas ha sido la generación de un NFT de un artículo del New York Times que fue vendido por 500.000 $. ¿y a que da derecho? Pues básicamente a fardar de que eres el propietario del primer NFT de un artículo del NYT en sus 170 años de historia.

Por supuesto se puede revender por mas valor, pero (y aquí llega la rayada), en realidad no te da derechos de autor sobre el artículo. El NYT puede seguir publicando ese artículo en su web, puede publicarlo en un libro, volver a revenderlo y por supuesto puede seguir mostrándolo a todos sus suscriptores. ¿entonces vale la pena comprar “aire”?… Bueno, entramos en el mundo del coleccionismo: la posesión de objetos únicos, irrepetibles….

Para entender muchas veces hay que buscar un símil del mundo físico: Una primera edición de un libro escrito por Barack Obama seguro que cuesta unas decenas de euros, si ese mismo libro está firmado por él, su precio se multiplica por 10. En este caso es igual: Un video creativo diseñado por un artista puede venderse por unos cientos de dólares, pero si uno posee el token otorgado por el artista como contrato de propiedad, entonces tu token (que no la obra, que sigue siendo del autor), se multiplica. Eso sí, puedes ir diciendo por ahí que lo tienes, ponerlo en tu perfil y el autor no te demandará por propiedad intelectual.

¿Pero de verdad tiene futuro o es un timo?

Pues he estado explorando. Me conecté a https://foundation.app/ , un marketplace donde se hacen transacciones de NFT para ver algunos ejemplos y me encontré con que lejos de los grandes titulares y transacciones “incomprensibles como la del NYT”, encuentras creaciones de gran calidad por las que empecé a entender que si puede tener futuro. Por ejemplo, me encontré con esta animación que me encanta, titulada Penrose’s Arch o esta otra “relajante” animación:

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Si quieres apostar fuerte, incluso puedes poseer el NFT sobre alguna de las portadas históricas de la revista Time, que, si eres un coleccionista, seguro que lo valorarás. Esta en concreto me encanta y fue publicada en 1959, 10 años antes la llegada del hombre a la luna, solo cuesta 250.000$ 😉Esta animación titulada Loop Machine me gusta, pero se pasa un poco de presupuesto, cuesta 1.000 €

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Si quieres apostar fuerte, incluso puedes poseer el NFT sobre alguna de las portadas históricas de la revista Time, que, si eres un coleccionista, seguro que lo valorarás. Esta en concreto me encanta y fue publicada en 1959, 10 años antes la llegada del hombre a la luna, solo cuesta 250.000$ 😉

Entonces, si me preguntas si tiene sentido o no, pues te diré que yo personalmente no entendería pagar los 6 millones de € que ha costado este video de Beeple, un video que cualquiera puede verlo en internet e incluso descargarlo… pero sin embargo si que puedo entender que se paguen una decenas de euros por ilustraciones, por videos creativos que antes eran muy difíciles de vender.

Reconozco que esto es terreno pantanoso: en el campo del coleccionismo. Otro ejemplo ¿qué opinas de esta animación titulada Gucci Ghost? Está chula ¿no?, su precio de compra fue de 3.600 $

El propietario actual pide por ella 16.300 dólares…. Está claro que esto solo pasa con el arte ¿o no?.

El otro asunto que genera controversia es si este boom solo beneficia a los que tratan de impulsar el negocio del ecosistema Ethereum y de su moneda Ether. Y es que un artista que quiera vender su obra tiene primero que tokenizarla o acuñarla. Como el token requiere de gran cantidad de proceso de computación se tiene que pagar un peaje para obtener (en torno a 50 $ por el esfuerzo de procesamiento) lo que se llama “tasa de gas” o tasa por acuñar un token. Por supuesto, cada transacción tiene además su comisión en la plataforma donde se venda, todo esto hace que cualquier “pieza digital” no se suela vender por menos de 0.10 ETH (unos 200 €), lo que nos deja a muchos fuera de entrar en este mercado.

Como en toda tecnología disruptiva el tiempo la posicionará en su justa medida. Ya se empieza a hablar de crear NFT de porciones digitales de la Mona Lisa del Louvre y venderlas… Sinceramente, una cosa es que la tecnología sirva para que los buenos creadores den salida digna a sus creaciones y otra muy distinta tomar el pelo y esto de la Mona Lisa me suena a pagar por los títulos de propiedad de un pedazo de la luna, puro humo.

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