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Jun

Los peores proyectos open source de la década

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Los peores proyectos open source de la década

Y ya estamos en 2020.  A veces creo que el tiempo transcurre como una de esas locomotoras de vapor, despacio pero sin pausa dejando atrás una nube de vapor que describe su paso por el paisaje. Y es que parece que fue ayer pero de diez años a esta parte han ido sucediendo un montón de noticias relacionadas con el open source. Algunas hablaban de casos de éxito y otras, las menos, de lo contrario. 

Con los años el movimiento open source se ha convertido un ejemplo de evolución constante y tesón. Por citar algún ejemplo, Linux, que de la nada se ha convertido por mérito propio en el rey de la nube, el internet de las cosas y qué decir de docker su tecnología de contenedores. Sin embargo entre tan cúmulo de éxitos, entre el que se encuentra en “doblegar” a un gigante como Microsoft como para pasar de enemigo a aliado, también hay “fracasos” en donde todavía queda mucho trabajo que hacer. 

Para muestra un botón, Linux contrasta en servidores en comparación a su cuota de aceptación con el mundo de los escritorios donde aunque sigue muy presente y cobrando impulso todavía continúa sin tener la cuota de aceptación necesaria.  

Pero eso no significa que debamos entristecernos, esos tropiezos en el camino han dado pie a otros proyectos, servido de inspiración y aprendizaje. Creo que para entenderlo lo mejor es echar vistazo a alguno de los peores proyectos de código abierto de la década.

Canonical. No podría comenzar de otro modo. La empresa que está detrás de Ubuntu tuvo un inicio de década brillante al prometernos la convergencia entre escritorio y móvil como nunca antes se había visto. Esta promesa dio lugar a tres de sus grandes fracasos. 

Ubuntu Edge – Open Source

El Delorean dorado de la telefonía móvil. A decir verdad, este teléfono era muy prometedor. Ubuntu Edge no solo fue el primer dispositivo que prometió una verdadera convergencia, sino que además era elegante y potente, en papel. 

Antes de que pudiera llegar a producción, Ubuntu Edge necesitaba ser financiado por lo que mediante una potente campaña de crowdfunding, Canonical intentó recaudar la nada despreciable cantidad de $ 32 millones de dólares. Solo logró recaudar algo más de 12 millones convirtiéndola en la campaña de crowdfunding más grande jamás fijada pero no suficiente para alcanzar su objetivo. 

El terminal sonaba increíblemente bien, con una potencia y prestaciones sobre plano muy respetables pero por desgracia no pudo convertirse en realidad. En 2013 Canonical anunció el fin del proyecto.Fue un día triste, triste, cuando descubrimos que Ubuntu Edge no debía ser.

 Esto que podría ser una mala noticia también sirvió de aprendizaje para que en la actualidad otras empresas retoman el testigo ofreciendo sus propuestas basadas en Linux. ¿Un nombre? Huawei. 

Ubuntu Phone – Open Source

De aquellos lodos… el teléfono Ubuntu fue un fracaso espectacular pero Canonical no estaba dispuesta a tirar la toalla. Gracias a diferentes alianzas (BQ, Meizu), la compañía logró lanzar algunos terminales con Ubuntu Touch integrado. La idea sonaba bien, retomar el proyecto de Ubuntu Edge adaptándolo a terminales ya disponibles por fabricantes reputados. 

¿El resultado? La interfaz de Ubuntu Touch fue más que terrible y los terminales dadas sus limitaciones de hardware cumplian pero no ofrecían una experiencia lo suficientemente atractiva. 

Canonical lo tenía todo con Unity. Transferir esa experiencia a la interfaz móvil, podría haber tenido un éxito en sus manos. En cambio, Canonical optó por una interfaz que ningún usuario móvil encontraría incluso remotamente viable. Además de todo eso, casi no había aplicaciones en el lanzamiento, y sin WhatsApp….

Ubuntu Unity – Open Source

Canonical puede ser una empresa querida u odiada. Pero su mérito es el de llevar el escritorio a Linux. Por primera vez lo usuarios disponían de un interfaz fácilmente reconocible y usuario que de alguna forma servía de estándar para la industria. Gracias a Unity Canonical logró consolidar Ubuntu como sinónimo de Linux.

Tengo que reconocer que fui al comienzo muy reticente a usar Unity pero con sus diferentes versiones vi una madurez y usabilidad que otras distribuciones no lograban alcanzar otros. El entorno era estable, confiable y uno de los más eficientes. El HUD hizo que Unity valiera la pena. 

¿Qué salió mal? Querer abarcar mucho más de lo posible al apuntar a Ubuntu Touch y Mir.

El objetivo de que esos dos fueran el futuro del escritorio de Ubuntu fue la sentencia de muerte para Unity, porque Mir simplemente no estaba lista. Para empeorar las cosas, el retraso causado por Mir/Touch resultó en una tremenda falta de innovación en el frente del escritorio de Ubuntu. Canonical no disponía de suficientes recursos para alcanzar su objetivo y  finalmente, el proyecto se canceló optando por migrar todo al escritorio GNOME como predeterminado.

Steam Machine 

¿Lo recuerdas? Steam Machine iba a demostrar que los juegos en Linux podían tener éxito. Ya teníamos Steam ejecutándose en Linux muy bien, sobretodo en Ubuntu, pero Steam quería más. Para hacer que ese «más» suceda, desarrollaron Steam Machine, una consola de juegos basada en Linux con el propósito de hacer la transición de los jugadores de PC a la consola. Falló. Peor aún, falló de tal manera que nadie sabe por qué falló. Lo que debería haber sido algo seguro se desvaneció.

Nunca se supo más, ningún comunicado oficial que explicara las razones. Un misterio  a día de hoy. 

Apartheid Linux 

Una de las grandes cosas del software libre es la posibilidad de su reutilización. En el ámbito Linux esto se traduce en que cualquiera puede “distribuir su propia distribución”. Así surgió una de las más polémicas distribuciones de la década.  Apartheid Linux centró su atención en el odio, la intolerancia y el «poder blanco». En ningún momento de la historia del código abierto se usó Linux para un propósito tan desagradable.

¿Fracasó? Sí, tanto que incluso he dudado en incluirla en esta lista por no hacerle publicidad. Sinceramente esta distribución nada tiene que ver con los valores que defendemos y creo que pocos o mejor nadie estaría en su sano juicio de darle una oportunidad. 

Diáspora  

Diáspora es una red social distribuida. En su momento llamada a ser una seria alternativa a Twitter pero que no llegó a cuajar. La red consiste en un grupo de nodos de propiedad independiente que operan juntos formando una red. La red por tanto no es propiedad de nadie y sobre una licencia GNU-AGPL-3.0 era dificil no mostrar curiosidad por tal prometedora red. 

Su primera versión apareció en 2010, y el primer Pod de la Diáspora se lanzó ese mismo año. Lamentablemente, el fundador de la Diáspora se suicidó en 2011 y eso dejó el proyecto herido de muerte frenando su desarrollo. . En octubre de 2012, se lanzó Diáspora 0.0.1.0. A partir de 2019, la versión 1.0 no está a la vista. Por desgracia, la promesa de la red social distribuida de la Diáspora sigue siendo un sueño.

RethinkDB

En el pasado existía una alternativa a MongoDB y su nombre era RethinkDB. RethinkDB iba a ser la base de datos de código abierto para enviar actualizaciones en tiempo real de los resultados de las consultas a las aplicaciones. Para lo cual hacía uso de su propio lenguaje ReQL para poder ser usado por aplicaciones desarrolladas en Ruby, Python, Java y JavaScript. 

Todo prometía ser un éxito pero conflictos internos y la falta de madurez del proyecto hizo que pronto fuera superado por MongoDB. 

Samsung DeX para Linux 

Que un gigante como Samsung se lanzara a la arena con un proyecto como DeX para Linux tenía todas las piezas para ser un rotundo éxito. DeX era su tecnología que transformaba nuestro teléfono móvil en un completo escritorio solo con conectarlo a una base especial. 

DeX fue una de esas promesas de tecnología que tantos fanáticos de Linux matarían por tener en sus manos. Después de todo, ¿quién no querría la capacidad de enchufar un teléfono Android y convertirlo en un escritorio Linux completo?

Pero en 2019, Samsung decidió desechar DeX para Linux. Tampoco hubo lugar a grandes explicaciones. Samsung agradeció a la comunidad su apoyo, hizo las maletas y cerró el proyecto. ¿Sus razones? Quizá dentro de mil años los arqueólogos encuentren un informe en un cajón que lo explique. 

Conclusiones finales

Todos estos ejemplos no deben ser tomados como fracasos absolutos. Quiero decir, de todo se puede aprender. En estos casos, a excepción de Apartheid Linux (ojalá ardas en el infierno), de todo se puede aprender. Por ejemplo Samsung hizo una apuesta muy en serio y luego de aprender de la comunidad decidió retirarse. En realidad el proyecto tenía camino de ser viable pero el gigante asiático evitó complicarse ajustando la realidad de sus proyectos dentro de su plan de negocio. Canonical nos ofreció una imagen de en sueño en donde la convergencia de escritorio era real mucho antes de que otros gigantes se sumaran. Microsoft, sin duda su mejor aprendiz, todavía se encuentra en un momento en donde la convergencia es su principal apuesta, es un futuro que acabará por llegar. De Diáspora, Telegram toma algunos conceptos al ofrecer una plataforma de mensajería segura que ofrece interesantes ventajas para todos sus usuarios.

Decía mi padre que en un mundo donde ya no quedan ideas buenas las malas son una interesante oportunidad para ver donde otros han tropezado y aprender del camino. En consecuencia, el mundo del open source mientras tanto no ha dejado de rodar y volviendo al ejemplo de la locomotora del comienzo del artículo, hacer camino. 

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