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Dic

¿Deberíamos preocuparnos?

Dos noticias leídas, apenas, unas semanas atrás, me “invitaron” a realizar una reflexión al respecto. La primera fue publicada el día 11 de Diciembre en el blog digital de “Muy Linux”, cuyo titular reza: “Mozilla registra pérdidas por primera vez en su historia”. La segunda de ellas, publicada el día 28 de Noviembre: “Richard Stallman sobre el rumbo de Linux: “Lo veo con cierta preocupación, pero no hay que alarmarse”.

Si bien no debemos “caer” en un estado de pánico, es evidente que algo está cambiando en el Software Libre y su hija dilecta “Internet”, y ese cambio “no pinta nada bien”. El Software Libre, fundamentalmente, a partir de sus 4 libertades garantiza un sistema que preserva “compartir el conocimiento”, en este caso: el  código, o sea, copiarlo, modificarlo, distribuirlo y ejecutarlo. También retomó la saludable costumbre de compartir el conocimiento, iniciada por los filósofos griegos y continuada por los científicos de la “Ilustración”. En pocas palabras el conocimiento acumulado por la humanidad es patrimonio de ella, una larga cadena de inventos y creaciones en los cuales, los “nuevos y últimos” descubrimientos dependen de los anteriormente desarrollados. El Software Libre instaló un ecosistema para proteger y preservar el conocimiento libre frente al intento “expropiatorio” de las corporaciones y en alguna medida, aún hoy, continúa con esa importantísima misión. Al interesante “firewall” de contención que constituye el Software Libre, le surgió un familiar bastante “descafeinado”, llamado software “Open Source”, quién desarrolló una serie de patentes “intermedias”, que permiten, a las corporaciones utilizar el desarrollo de programas, con aporte de todos, pero monetizable por unos pocos. Actualmente, las corporaciones fundamentan sus ganancias en el servicio de contenido, infraestructura de almacenamiento y el llamado SAS (software as a service), por lo tanto es conveniente que los programas sean “open source” (léase gratis o de muy bajo precio) y desarrollados por comunidades. Un buen ejemplo de esto es Chrome, basado en Chromium (desarrollado y mantenido por la comunidad a muy bajo coste), pero… un gran PERO, es que los servicios ofrecidos por Chrome son propietarios, y es en ese punto donde se realizan las ganancias. El rumbo de “Linux” bien podría ser el de Chromium, aunque mientras esté bajo licencia GPL, podremos mantener el derecho que nos brindan sus 4 libertades. Conclusión: “not panic”, pero si es una situación preocupante.

Internet, la hija dilecta del software libre, nació como una red de nodos para la comunicación, a través de una infraestructura y dispositivos (computadores), entre las personas. A diferencia de la radio y la televisión, Internet permite a los participantes interactuar, y va mucho más allá de la red telefónica y la red telegráfica. Constituyó una verdadera revolución, que no dejó aspecto de la actividad, social, económica y cultural sin transformar. Fue gestada como un espectro de libertad y neutralidad. Compartir el conocimiento y la información, a través, canales de comunicación, blogs, música, videos, libros. De repente todo se volvió digital, la música, los libros, los vídeos y miles de programas que permiten procesar diversos datos. El compromiso de los “carriers” era no interferir en el contenido de los datos, solamente garantizar el “flujo libre de los mismos”, en eso radicó su “modelo de negocio”. Poco a poco, intereses muy particulares y opacos, transformaron ese espacio público y libre en un infierno insufrible. El comercio de los datos “extraídos” gratuitamente y con un consentimiento mentiroso (la gente consiente en brindarlos, pero no en el uso que luego se les da), son cambiados por aplicaciones “gratuitas” y mil engaños más. Internet, lamentablemente se parece demasiado al mundo distópico que anunció George Orwell, entre varios autores. 

Además de facilitar la “censura” y la “vigilancia”, Internet se ha convertido hoy en un laberinto de mil espejos con un fantasma que lo habita, en el cual ya de nada estamos seguros, ¿cual es la verdadera imagen del fantasma? y ni siquiera, si el fantasma existe. Permanentemente circulan mentiras, medias verdades, medias mentiras, afirmaciones y desmentidos que no sólo logran confundir y aturdir a la gente, sino que fundamentalmente la manipulan, la base necesaria para el control de la población.  Censura, vigilancia, manipulación y control son el lado opuesto de la libertad, el conocimiento compartido y el pensamiento crítico.   

Quizá no haya que alarmarse, pero sí hay que preocuparse seriamente, porque en esta “jugada” se pueden ir “por la alcantarilla” nuestros más preciados tesoros: la libertad de expresión y opinión, el derecho a compartir el conocimiento, el pensamiento crítico y la posibilidad de ejercer nuestros derechos civiles. Demasiados caros y queridos para cambiarlos por seguridad, comodidad y pereza.

Daniel Mery

Cofundador de HackMadrid %27

Cofundador de HaskellMAD

Cofundador de blockMAD

Fundador de Planet Linux Caffe

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