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21
Feb

NFTs y Metaverso: un matrimonio muy bien avenido

NFTs y Metaverso: un matrimonio muy bien avenido

A los apasionados de la tecnología nos encantan las novedades, disfrutamos a la caza de las tendencias que pueden significar la “Next big thing” que va a revolucionar nuestras vidas. De entre las diferentes opciones que recorren nuestras pantallas siempre hay algunas, que ya sea por la comunidad que aglutinan o por el efecto Wow que producen terminan acaparando el foco de la atención mediática. Los NFTs y el Metaverso, con orígenes bastante distintos, son dos de las “rockstar” del momento. En este artículo vamos a hablar un poco sobre ambas, qué son, cómo se conectan entre ellas, el estado actual de la tecnología y lo que nos espera en el futuro.

El mundo de los NFTs

Vamos a comenzar por los NFTs, que llevan ya algún tiempo de moda. Sus siglas responden a “non fungible token”, es decir, token no fungible. Hacen referencia a un token, una cadena hexadecimal que representa en una cadena blockchain un activo digital o utilidad que puede hacer referencia a una propiedad, a un derecho o a un valor económico entre otras opciones. Los NFTs no son fungibles lo que nos indica que no desaparecen con su uso, no son divisibles y su suministro es limitado. Para aterrizarlo en nuestra vida diaria, un NFT puede representar desde un derecho de propiedad a una vivienda a ser socio de un club de fútbol con número limitado de miembros.

Los NFTs están teniendo mucho éxito al ser utilizados con activos puramente digitales como imágenes. Lo que adquieres en este caso con ellos normalmente no es la propiedad intelectual del recurso ni la exclusividad del disfrute, tan solo se trata de coleccionismo puro y duro de NFTs de elementos virtuales a los que el mercado da valor. Por ejemplo, un NFT oficial de la novela Juego de Tronos tiene valor por su exclusividad -solo habría uno- y por la comunidad que le da valor al estar dispuesta a pagar un precio por él, realmente ese token no impide que el resto del mundo disfrutemos de la obra. ¡Ah, la vanidad humana!

Alrededor de ellos se ha abierto un mercado volátil y especulativo en el que se han implicado celebridades, deportistas de élite y creadores de contenido. Todo el mundo quiere sacar su NFT y muchos desean comprarlos, bien por ser fanáticos acérrimos o bien para multiplicar su inversión. ¿Vamos a encontrarnos ante una crisis como la de los tulipanes de Holanda o el fenómeno ha llegado para quedarse? Hablemos ahora del Metaverso.

El Metaverso, el gran protagonista del momento

El Metaverso es el término que ha creado Facebook para relanzar la vieja idea de los mundos virtuales en plan Ready Player One. No es un concepto nuevo, de hecho no han inventado nada, hace ya bastantes años llevamos con ese tipo de mundos virtuales en el mercado, desde Second Life hasta las decenas de juegos de mundo abierto persistente han abrazado ese concepto, aunque sin implicar en él un scope que abarque todas las interacciones sociales y el uso de la realidad virtual.

Obviamente Meta -antes llamada Facebook– tiene una línea de inversión millonaria en temas de realidad virtual desde la compra de Oculus Rift hace unos cuantos años, por lo que está muy interesado desde hace tiempo en convertir esta tecnología en un producto de masas. Coincide la situación además con un estancamiento en número de usuarios de Facebook y una preocupación creciente por la evolución de Instagram, que está siendo abandonado por las nuevas generaciones a favor de Tik Tok. Así que la multinacional americana se ha lanzado a una reconversión profunda -ahora se llaman Meta– y ha puesto todos sus esfuerzos en lanzar este Metaverso.

¿Pero qué hay en realidad? ¿El famoso vídeo de presentación de Zuckerberg tiene algo que ver con la realidad? Pues todavía no, la verdad, comienzan a aparecer esbozos de ese futuro, pero con un nivel visual y de interacción mucho más ramplón. Hay muchas otras empresas deseando sumarse a la ola y ser los primeros en colonizar esta nueva tierra prometida. La cuestión de estos mundos paralelos es si tendrán éxito con este empujón de aquí a 3 o 4 años, o habrá que esperar todavía más años, como ocurrió en su día con el Internet en los móviles, las gafas de realidad virtual o incluso los CD-ROM.

El matrimonio de los NFTs y el Metaverso

Ambos mundos, los NFTs y el Metaverso, están muy conectados, especialmente porque dentro de esa realidad virtual van a existir millones de elementos digitales susceptibles de propiedad y de todo tipo de derechos, algo parecido a lo que sucede a día de hoy con muchos videojuegos como Fornite o Fifa, que están repletos de elementos adquiribles como uniformes o armas con micropagos. Los NFTs por lo tanto, le sacan ventaja al Metaverso, son una realidad palpable y utilizada por sus fanáticos, aunque es verdad que están generando mucha polémica entre otros usuarios que los ven como una aberración.

En nuestro caso tenemos claro que el Metaverso -o como lo quieran llamar en su próxima reencarnación- antes o después triunfará, no necesariamente tiene que ser un lugar propiedad de una única compañía -tal como ambicionan en Meta-, quizás puede llegar a ser una especie de Internet paralelo donde se conecten diferentes universos de manera horizontal. Está claro que esta nueva realidad paralela traerá toneladas de producción legislativa para, otra vez, tratar de ponerle puertas al campo. Cuando lleguen estos mundos paralelos se abrirán infinidad de nuevas oportunidades económicas. Pero no olvidemos que en la fiebre del oro los que se hicieron ricos fueron los vendedores de picos y palas.

En cuanto a los NFTs en nuestra opinión han venido para quedarse más allá de los vaivenes especulativos, son un nuevo título de derechos que se va a añadir a los ya existentes en el mundo físico. Más allá del estallido de su burbuja, que llegará, ya nadie va a crear una obra de arte, una película o una novela sin quedarse en propiedad los derechos para NFTs, independientemente del escándalo que generan para algunos, independientemente de estar a favor o en contra, todos los autores van a querer tener propiedad sobre el mismo.

Vivimos tiempos apasionantes. Habrá que estar atentos a la evolución del Metaverso. Y también ver si los NFTs siguen manteniendo el tipo para decidir cuándo apostar profesionalmente -o no- por estos nuevos mundos.

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