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9
Feb

De … gestionar lo “probable” a … liderar lo “posible”

De … gestionar lo “probable” a … liderar lo “posible”

“Lo que no se sueña no se construye. La educación nos permite construir el futuro que soñamos” (Día Internacional de la educación)

Si echamos la vista atrás hace un año el enfoque para afrontar los problemas era:

  1. Plantear el problema o el reto
  2. Proponer alternativas o proyectos
  3. Mapear proyectos con las iniciativas

El enfoque tradicional consiste en responder a cuestiones planteadas a través de propuestas que asumimos que con alta probabilidad resolverán los retos o desafíos. Dicho enfoque podemos conceptualizarlo como “gestionar lo probable” – se van estrechando las posibilidades hasta dar con la solución definitiva. El método estándar de resolución de problemas funciona con problemas que podríamos llamar “estándar” o “típicos”. No obstante, en los últimos meses hemos aprendido que en ocasiones también hay que saber hacer frente a problemas inesperados, situaciones desconocidas, en las que ya no es aplicable el “toolkit” de agotar las probabilidades probando lo que es válido y lo que no. Nos situamos ante un cambio de paradigma: “liderar lo posible”, que implica expandir el rango de opciones para poder elegir, realizar pruebas experimentales de bajo riesgo y, explotar el máximo potencial de beneficios o evitar grandes desgracias.

Liderar lo posible

Con este nuevo enfoque pasamos:

  1. De plantear … a escuchar activamente manifestaciones de interés
  2. De propuestas … a iniciativas en las que realmente tiene sentido invertir
  3. De mapear … a apoyar y ejecutar soluciones concretas

Avanzar hacia un tipo de cooperación global y regional debe ser un punto esencial en la agenda de las organizaciones y de los propios individuos.

En los últimos meses se ha demostrado que quien no conoce la adversidad, no conoce su propia fuerza y que desde la comprensión de los riesgos, vulnerabilidades y potenciales pérdidas se construyen estrategias de resiliencia más efectivas.

La “nueva normalidad” implica vivir en un mundo expuesto a niveles incrementales (no menores) de turbulencia geopolítica; y en este escenario el camino del éxito pasa por una adaptación constante al cambio y sistematizar un régimen de mejora continua. La clave son las personas y la actitud; la tecnología un facilitador.

Es natural buscar la certeza, procurando tener el control de los resultados. Tradicionalmente en el mundo de la gestión de proyectos, se utilizaban “presentaciones” para aparentar ante el resto que la situación estaba controlada.

Hoy es el momento de hacer las cosas de forma diferente. Es necesario invertir en lo que merece la pena. ¿Por qué se paga tanto por las buenas ideas? Porque no se producen en masa.

Lo más importante para que algo suceda no es tener recursos, dinero, ni incluso una idea genial. El recurso más importante está en tu cabeza y en conseguir que quienes te rodean se sientan parte de un objetivo común.

Co-opetición (Colaborar + Competir) debe ser el motor de una sistemática de logro, mejora continua y resultados sostenibles.

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